• Area riservata
Scuola Lacaniana di Psicoanalisi del Campo Freudiano
Scuola Lacaniana di Psicoanalisi del Campo Freudiano
  • La scuola
    • Cos’è la Scuola Lacaniana di Psicoanalisi
    • Consiglio di amministrazione e Direttivo
    • Incaricati di missione
    • Segreterie di Città
    • Annuario
    • Cartelli
    • Laboratori SLPcf
    • Statuti e altri testi
    • La Passe
  • Attività
    • Calendario
    • Attività in programma
    • Archivio attività locali
    • Archivio attività nazionali
    • Archivio attività internazionali
    • Archivio attività degli Istituti
    • Archivio attività dei membri
  • Orientamento Lacaniano
    • Testi fondamentali
    • Attualità teorica e clinica
    • La Scuola e la sua politica
    • Interviste
  • Pubblicazioni
  • Connessioni
    • AMP e la Scuola Una
    • Il Campo Freudiano
    • EFP Eurofederazione di Psicoanalisi
    • Radio Lacan
    • Istituti di specializzazione
    • Centro Studi
  • Shop
  • Contatti
  • Fare clic per aprire il campo di ricerca Fare clic per aprire il campo di ricerca Cerca
  • Menu Menu
  • Carrello Carrello
    0Carrello

El intruso desotrado…

José Alberto Raymondi

Al concebir lo extranjero, no podemos sino operar bajo la exigencia de un pensamiento de la negación. Sí, negativizar para poder admitir y dar lugar a lo inadmisible. Pero ese gesto sólo desconoce la extranjería. Lo verdaderamente ajeno exige su afirmación aún al precio de descompletarse en (a) sí mismo. De ahí su aporía, su dimensión insoportable.

Sólo tiene sentido concebir la hospitalidad, el acogimiento a la ajenidad, en razón de su imposible igualación a la identidad que pretende recibirle. Lo extranjero en tanto tal nos precede, es anterior a cada cual y desde allí nos interpela, cualquier política que se base en una supuesta tolerancia al otro, intenta desconocer esta anterioridad de la otredad, de la alteridad. ¿Qué sentido tiene la acogida si ya el extranjero habla nuestra lengua, comparte nuestra identidad? ¿Qué hospitalidad al extranjero cuando se le ha exigido entregar su extranjeridad? 1 Cualquier política deja de ser verdaderamente democrática si sólo aspira a ser tolerante con la diferencia. Este tipo de ética universalista no sólo  atenta contra la singularidad radical del otro, sino que es la manifestación de una violencia en nombre de lo mismo. En la experiencia del otro como otro -del absoluto exterior- nos confrontamos con lo insoportable del intruso interior. En la topología de la hospitalidad las fronteras se disuelven:  vuelven en un retorno incesante. ¿Realmente se puede afirmar esa irreductible otredad, sabiendo de su amenaza incesante, de su siempre-ya presencia? ¿Se puede hacer algo diferente a reprimirla, incluso al extremo de forcluirla, repudiarla?

La aporía se encuentra en que en la constitución misma de lo propio, la ipseidad, habita esa ajenidad radical. Sea lo que sea que se erija como identidad o entidad -Individuo, Estado, Nación-, no es más que la co-presencia de esa opacidad en su más íntima entraña. No hay cuerpo político, no hay cuerpo hablante, que no esté desde el origen constituido por eso otro irreductible: aunque no queramos saber de ello, y aún sabiéndolo, lo ignoramos en la más fragante denegación. Por ello, cero tolerancia sería la fórmula a sostener como principio ante cualquier política que, aún en su estricta lógica del cálculo y aplicabilidad, claudique ante esta dimensión afirmativa de lo ajeno. En el lugar de una disposición del cuerpo político y del cuerpo subjetivo a la tolerancia, se trata de hacer en su imposible recepción -hospitalidad- un lugar para lo que ya-tiene lugar. El acontecimiento del otro, su factum, excede cualquier yo puedo: se impone. Amenaza lo instituido de cualquier yo, sea éste el del cuerpo singular, o el del cuerpo político-estatal o nacional. Su llegada desborda el principio de placer en los cuerpos2. Y se abre una brecha desde la ética hasta la política. En ese abismo se impone un saber hacer con eso imposible que excede cualquier lógica del deber y del derecho, aunque sólo sea este marco jurídico, incluso moral, el que le de su realización efectiva. No obstante, la justicia no se subsume en el derecho.

  Derrida nos muestra en sus reflexiones sobre la hospitalidad y la justicia incondicional la tensión permanente con el marco de la ley y las leyes. La ley sería aquella que exige esa hospitalidad incondicional, al margen de cualquier marco normativo jurídico. Sin embargo, sólo las leyes permiten en el marco del derecho habilitar efectivamente la solicitud a lo hospitalario absoluto. La lógica que se propone, entonces, requiere según el planteamiento derrideano pasar de la invitación a la visitación. En la invitación se acoge al otro, se le recibe desde esa anticipación. El otro se somete a las normas y leyes del anfitrión. En esta lógica el otro queda desotrado; se le domestica de acuerdo a las exigencias de quien le recibe. En la visitación el otro es pura otredad, no se le espera: irrumpe; de alguna manera el extranjero hace del anfitrión su huésped. Se invierte el sentido. Aparece lo amenazante del otro. Se nos abre un nuevo marco para concebir la hospitalidad por fuera de la tradición que rige desde la tolerancia al otro, lógica de la invitación. ¿Cómo hacerse con esa lógica de la visitación?

No se puede renunciar a lo heterónomo de la justicia porque sólo ella puede funcionar como detonante del derecho normativo. Siempre es posible admitir al otro en la medida que se le otorga el derecho a dejar su ajenidad a un lado. Que deje de ser otro para acercarse a la identidad del sujeto anfitrión: se le concede residencia, sea cual sea, mientras esté condicionada a esa renuncia imposible. De allí la violencia -hostilidad- de traducir al marco de lo propio esa irreductible otredad. Negarle es realmente expulsarle. Valdría la pena distinguir entre lo real y lo efectivo: efectivamente se admite lo que realmente se rechaza. Re-conocer en este caso sería des-conocer. Hasta ese límite nos lleva la hipercrítica del planteamiento derrideano. Nos deja en la aporía de la hospitalidad. ¿Cómo seguir…?

Este registro del desconocimiento excede el marco de la legalidad, de la voluntad política. Sólo allí aparecen las contradicciones, las aporías e impasses del cálculo gubernamental (y personal). Nuestras democracias se rigen formalmente por lo posible, y aún así no realizan efectivamente el marco que el derecho exige. Asistimos al colmo de la farsa democrática. Si bien las democracias  liberales, como mera forma política, están sujetas a las leyes del derecho para hacerse con el extranjero a condición de cercenar su ajenidad, aún no llegan a su efectiva realización. En la actualidad ni siquiera esa dimensión de lo posible se sostiene. Basta con leer, al visible nivel de la posverdad mediática, para constatar que ni ese semblante se sostiene. Sin embargo, no basta con restituir ese formalismo diplomático de los supuestos derechos fundamentales.

Asistimos hoy a un tiempo en el que lo extranjero abre las puertas a volver a pensar y concebir el marco de una democracia verdadera, radical, real, o sencillamente, que su nombre dé paso a un nuevo sentido. A una nueva errancia del sentido democrático. Esta democracia llevaría en su entraña el intruso desde el origen -lógica de la intrusión-, cualquier forma política que la desconozca no puede sino esperar su anulación. La democracia siempre está por venir, como el extranjero, aunque paradójicamente esté allí desde el principio. Es irreconciliable e irrealizable si se concibe desde la clausura del antagonismo. Entre el anfitrión y el huésped hay comunidad inconfesable. Quizá eso que Derrida llamó differànce. Pero ese poder del soberano –democracia- no es sino la discordancia de lo inasimilable de lo otro en mí y de lo otro en el otro. Con ello el cuerpo político, el cuerpo de la democracia se ve, fundamentalmente en Europa, estremecido por la vuelta al uno identitario que busca desconocer hasta el marco legal de los derechos mínimos de acogida al otro. En este tiempo el extranjero se erige como el nombre de lo real insoportable que siempre está al acecho porque reside en nuestra más intima interioridad.

Quedamos, pues, en la solicitación de una democracia más intrusiva…

1 Derrida J. y Dufourmantelle, A. (2006), La hospitalidad, Buenos Aires, Ediciones de la flor.

2 Lacan, J. (2009) El Seminario. Libro 20. Aun. Buenos Aires. Amorrortu.

Torna al dibattito prepartorio
Search Search

Ultime dallo Shop

  • Ascolto. L’orecchio tagliato dello psicoanalista Ascolto. L’orecchio tagliato dello psicoanalista
  • Il suono delle sfere celesti e l'inconscio Il suono delle sfere celesti e l'inconscio
  • L' ultimissimo Lacan L' ultimissimo Lacan 25,00€ Il prezzo originale era: 25,00€.23,70€Il prezzo attuale è: 23,70€.
  • Anche i bambini hanno un'antenna L’esperienza dell’Antenne 110 Anche i bambini hanno un'antenna L’esperienza dell’Antenne 110 22,00€ Il prezzo originale era: 22,00€.20,90€Il prezzo attuale è: 20,90€.
  • La forclusione del Nome-del-Padre Il concetto e la clinica La forclusione del Nome-del-Padre Il concetto e la clinica 24,70€ Il prezzo originale era: 24,70€.23,50€Il prezzo attuale è: 23,50€.
  • Contributo partecipante alle attività 2025 Contributo partecipante alle attività 2025 350,00€

Ultime pubblicazioni

  • Rete Lacan n°78 – 8 ottobre 20268 Ottobre 2026 - 0:00
  • Newsletter Cartello #562 Ottobre 2026 - 13:27
  • Newsletter Cartello #559 Settembre 2026 - 23:34
  • Newsletter Cartello #5423 Luglio 2026 - 23:21
  • Editoriale – Ascoltare oggi?9 Giugno 2026 - 14:56
  • Intervista a Maria Laura Tkach – Membro A.M.E. SLPcf e AMP9 Giugno 2026 - 14:55

Scuola lacaniana di psicoanalisi

Via G. Pecchio, 12 – 20131 – Milano
Tel: 02 5412 2747
Cell: 335 687 454 8
P. IVA e C.F. 07295021005

Segreteria operativa:
segreteriaoperativa@slp-cf.it
Segreteria nazionale:
segreteria@slp-cf.it

  • La Scuola
  • Atto di fondazione
  • Consiglio di amministrazione e Direttivo
  • Annuario
  • Segreterie di Città
  • Cartelli
  • Archivio attività nazionali
  • Pubblicazioni
  • Radio Lacan
  • Shop
  • Contatti

Cerca

Search Search

Seguici

© Copyright - Scuola Lacaniana di Psicoanalisi | Privacy policy | Condizioni generali di vendita | Credits: Alessio De Feudis
Collegamento a: Que chacun reste chez soi! Collegamento a: Que chacun reste chez soi! Que chacun reste chez soi! Collegamento a: Immigration in a time of “Democratic Deficit” Collegamento a: Immigration in a time of “Democratic Deficit” Immigration in a time of “Democratic Deficit”
Scorrere verso l’alto Scorrere verso l’alto Scorrere verso l’alto

Questo sito o gli strumenti terzi da questo utilizzati si avvalgono di cookie necessari al funzionamento ed utili alle finalità illustrate nella cookie policy. Chiudendo questo banner, scorrendo questa pagina, cliccando su un link o proseguendo la navigazione in altra maniera, acconsenti all’uso dei cookie.

Accetta e chiudiImpostazioni Cookie e Privacy

Impostazioni Cookie e Privacy



Come usiamo i cookie

Potremmo richiedere che i cookie siano attivi sul tuo dispositivo. Utilizziamo i cookie per farci sapere quando visitate i nostri siti web, come interagite con noi, per arricchire la vostra esperienza utente e per personalizzare il vostro rapporto con il nostro sito web.

Clicca sulle diverse rubriche delle categorie per saperne di più. Puoi anche modificare alcune delle tue preferenze. Tieni presente che il blocco di alcuni tipi di cookie potrebbe influire sulla tua esperienza sui nostri siti Web e sui servizi che siamo in grado di offrire.

Cookie essenziali del sito Web

Questi cookie sono strettamente necessari per fornirvi i servizi disponibili attraverso il nostro sito web e per utilizzare alcune delle sue caratteristiche.

Poiché questi cookie sono strettamente necessari per fornire il sito web, rifiutarli avrà un impatto come il nostro sito funziona. È sempre possibile bloccare o eliminare i cookie cambiando le impostazioni del browser e bloccando forzatamente tutti i cookie di questo sito. Ma questo ti chiederà sempre di accettare/rifiutare i cookie quando rivisiti il nostro sito.

Rispettiamo pienamente se si desidera rifiutare i cookie, ma per evitare di chiedervi gentilmente più e più volte di permettere di memorizzare i cookie per questo. L’utente è libero di rinunciare in qualsiasi momento o optare per altri cookie per ottenere un’esperienza migliore. Se rifiuti i cookie, rimuoveremo tutti i cookie impostati nel nostro dominio.

Vi forniamo un elenco dei cookie memorizzati sul vostro computer nel nostro dominio in modo che possiate controllare cosa abbiamo memorizzato. Per motivi di sicurezza non siamo in grado di mostrare o modificare i cookie di altri domini. Puoi controllarli nelle impostazioni di sicurezza del tuo browser.

Cookie di Google Analytics

Questi cookie raccolgono informazioni che vengono utilizzate sia in forma aggregata per aiutarci a capire come viene utilizzato il nostro sito web o quanto sono efficaci le nostre campagne di marketing, o per aiutarci a personalizzare il nostro sito web e l'applicazione per voi al fine di migliorare la vostra esperienza.

Se non vuoi che tracciamo la tua visita al nostro sito puoi disabilitare il tracciamento nel tuo browser qui:

Altri servizi esterni

Utilizziamo anche diversi servizi esterni come Google Webfonts, Google Maps e fornitori esterni di video. Poiché questi fornitori possono raccogliere dati personali come il tuo indirizzo IP, ti permettiamo di bloccarli qui. Si prega di notare che questo potrebbe ridurre notevolmente la funzionalità e l’aspetto del nostro sito. Le modifiche avranno effetto una volta ricaricata la pagina.

Google Fonts:

Impostazioni Google di Enfold:

Cerca impostazioni:

Vimeo and Youtube video embeds:

Altri cookies

Sono necessari anche i seguenti cookie - Puoi scegliere se permetterli:

Privacy Policy

Puoi leggere i nostri cookie e le nostre impostazioni sulla privacy in dettaglio nella nostra pagina sulla privacy.

Privacy policy
Accetta le impostazioniNascondi solo la notifica